Programación para filólogos

Filólogos, artistas, músicos, biólogos, guionistas… Todos pueden enseñar Swift de manera efectiva y ninguno de ellos debería ser considerado un intruso en el mundo de la programación.

Como conocen, hace unos días tuvimos el honor de poder asistir al Swift Educator Summit de Berlín, organizado por Apple. A colación de este evento, nos gustaría reflexionar entorno a un par de tweets bastante críticos publicados por uno de los asistentes un día después del mismo. Decían así: 

“Creo que lo más importante que he aprendí en el Apple Swift Summit es que la capacidad del sistema educativo mundial para enseñar programación en los colegios es cero (…) Fue realmente preocupante el gran número de no especialistas al que se pedía que enseñara [Programación] y lo cómodo que parecía todo el mundo cuando admitía que no sabía prácticamente nada. No aceptaríamos eso en ninguna otra asignatura y menos aún en la “carrera del futuro”.

No puedo estar más en desacuerdo con estas afirmaciones por una serie de motivos que a continuación paso a enumerar.

En primer lugar, mi sensación es que existe un movimiento global para formar a los alumnos en esa “carrera del futuro”. Son muchísimas las iniciativas, como la European Code Week o code.org (por mencionar sólo un par). Si juzgamos la capacidad de la comunidad educativa internacional para formar a los alumnos en programación únicamente por el evento organizado por Apple en Berlín, nuestro espectro se verá ampliamente reducido. Pero lo mejor de todo es que lo que vivimos en la capital germana fue IMPRESIONANTE. 

Una de las grandezas del evento fue la interdisciplinariedad de los asistentes. Evidentemente, los ingenieros eran mayoría, aunque también había músicos, biólogos, filólogos, maestros… Incluso me atrevería a decir que una de las figuras más destacadas del evento, por lo increíble de su producción en lo que a enseñanza del lenguaje de programación Swift se refiere, era un guionista. ¿Qué hay de malo en ello? 

Una de las grandes riquezas de la propia Apple, a la que parece no irle precisamente mal como empresa, es el hecho de encontrarse en la intersección entre las ciencias y la artes liberales. Poetas, artistas, informáticos… todos ellos formaron parte del equipo que trabajó en el primer Mac.

Los docentes deberíamos estar acostumbrados a esa interdisciplinariedad al trabajar por competencias. El profesor de Literatura debería también enseñar Matemáticas o Informática. ¿Cómo va a resolver un alumno un problema matemático si no lo entiende? ¿Cómo va a poder hacer frente a las matemáticas si su comprensión no es buena? En el mundo real, las áreas tampoco son compartimentos estancos, sino que para resolver los problemas debemos acudir a diversas áreas a la vez. Por tanto, todas ellas deben estar conectadas.

¿Cuáles son los beneficios de que un no especialista enseñe programación a sus alumnos? Nuestra experiencia nos dice que la respuesta es el hecho de que lo hará de manera transversal, acercándola a su área de conocimiento. Tal y como ocurre con las apps de nuestros dispositivos. Por tanto, los alumnos no sólo aprenderán programación, sino que aprenderán algo más. Nosotros tenemos claro que los resultados son óptimos cuando introducimos la programación a través de los profesores de Literatura, Ciencias o Arte, ya que se consigue potenciar el aprendizaje de conceptos de esas materias y atraer hacia la programación a aquellos alumnos que un primer momento podrían parecer más reacios a hacerlo. 

Los alumnos, además, aprenden más allá del profesor o profesora de turno. Hace unos años conocí un alumno al cual le apasionaba la Física y sentía tal pasión por la Teoría de Cuerdas que tenía un dominio increíble sobre la misma, incluso superior al de su profesor. Nadie se la había enseñado pero él la había aprendido. Otro caso lo tuvimos el pasado curso, donde un alumno creó una app para aprender japonés, una lengua que había aprendido de manera autodidacta.

Nos parece evidente que el profesor debe estar un paso por delante del alumno para poder guiar su proceso de aprendizaje de manera efectiva. Evidentemente, quien trate de enseñar Programación (o cualquier otra materia) debe dominarla en mayor o menor medida. Pero la clave es despertar la curiosidad y el interés del alumnado. Sin eso, aunque seamos los mayores especialistas en un tema, no conseguiremos que los alumnos aprendan.

Una de las virtudes del programa Programación para todos creado por Apple, por tanto, es que incluso un filólogo pueda aprender y enseñar a sus alumnos. 

Rubén Benet Santos

Apple Certified Trainer (App Development with Swift 4) y filólogo

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