¿Qué hace un robot como tú en una clase como esta?

En pleno siglo XXI, se hace imprescindible el aprendizaje de la programación, que se puede trabajar de manera transversal para potenciar el aprendizaje de otras disciplinas, como ocurrió en el proyecto R-Equality.

Hace unos meses, en una visita a París, Tim Cook, CEO de Apple, realizó la siguiente afirmación: “Si fuera un estudiante francés de 10 años de edad, pensaría que es más importante para mí aprender programación que inglés. No es que esté diciendo que la gente no deba aprender inglés. Pero creo que se entiende cuando digo que la programación es un lenguaje que te permite expresarte con 7.000 millones de personas en el mundo”. Estas palabras suscitaron una gran polémica en su momento, pero nos dan cuenta de la gran importancia que tiene y tendrá el aprendizaje de la programación.

Esta disciplina es cada vez más una parte esencial de nuestras vidas. Está presente en tareas cotidianas de toda índole: cuando consultamos o actualizamos nuestras redes sociales, cuando enviamos un mensaje de texto o incluso cuando arrancamos el motor de nuestro coche. Y el futuro es muy prometedor; términos como “aprendizaje automático”, “realidad aumentada”, “realidad virtual”, etc. son cada vez más comunes, pero aún no podemos siquiera imaginar en qué medida cambiarán la manera en que nos relacionamos con el mundo y con nuestros semejantes.

Un mundo nuevo está a punto de superponerse al actual y hay que programarlo. Pero el aprendizaje de la programación no sólo asegurará que nuestros alumnos sean capaces de desenvolverse en ese mundo hipertecnológico, sino que también les ayuda a desarrollar el pensamiento crítico, la lógica o el ingenio, habilidades de vital importancia a la hora de enfrentarnos a retos de la magnitud del cambio climático o de la escasez de recursos naturales.

Por todo lo anterior, iniciativas como “Programación para todos”, de Apple (un currículo que incluye todo tipo de recursos didácticos, como programaciones para el profesorado, rúbricas de evaluación o apps para el aprendizaje), o “The hour of code”, de code.org (un movimiento que trata de divulgar las bondades de las ciencias de la computación a nivel global) deberían ser un aliciente más para que las autoridades competentes y aquellos centros educativos que aún no lo han hecho apuesten de manera decidida por la implementación de la programación en el aula.

En nuestro caso, optamos también por trabajar la programación de manera transversal en diferentes áreas. Por ejemplo, este mismo curso implementamos el proyecto R-Equality en Lengua Castellana y Literatura. Se trata de un trabajo en el que se combina la escritura creativa, la programación mediante el uso del lenguaje Swift y la robótica. Estas tres áreas, que pueden parecer muy distantes, o incluso antagónicas, mantienen, sin embargo, un nexo de unión claro: la creatividad. 

R-Equality es una narración breve que consta de once capítulos escritos íntegramente por alumnos de 2º de ESO y está protagonizada por un robot. En ellos se relata la historia de SKW5, un robot que sufre todo tipo de maltratos por el mero hecho de ser diferente y que, por tanto, busca revertir su situación y conseguir la igualdad con el resto de robots. Pero lo más peculiar de esta historia es el hecho de estar publicada en un formato muy novedoso: el Playground Book. Un Playground Book es una publicación en formato digital en la cual se puede incluir código en lenguaje Swift y ver los cambios que efectuamos sobre ese código de manera inmediata.

En nuestro Playground Book incluimos, evidentemente, el texto de los capítulos y las ilustraciones y bandas sonoras que les sugería cada uno de ellos. Además, al final de algunos capítulos se incluía un desafío que debía superar un robot Lego Mindstorms EV3 programado con el lenguaje Swift para poder seguir avanzando en la historia.

En definitiva, los alumnos lo pasaron genial gracias al ecosistema de aplicaciones que Apple incluye por defecto en sus dispositivos iPad. Aunque muchos pudieran preguntarse qué hace un robot en una clase de Lengua Castellana y Literatura, la inclusión de la programación y la robótica sirvió para que, además de aprender los tipos de narrador o de personajes, también adquirieran habilidades como la ilustración, la composición musical o el trabajo en equipo.

Rubén Benet Santos

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